miércoles, agosto 30, 2006

bipolar

Voy corriendo de un polo a otro: subo, bajo, rio, lloro, me alejo, me acerco, pienso, me evado, duermo, despierto; despierta me duermo, sueño y una vez más, vuelta a la realidad.
Escucho una y mil veces canciones que me hacen vibrar y subo de nuevo. Y de pronto el miedo, que viene por los lados, por la espalda, por encima de la cabeza, se aloja a un lado de mis ojos y cae en forma de lágrima. Es una lágrima de dolor que se congela en uno de los polos.
Sin embargo, en el otro lado está la satisfacción, el descanso, las carcajadas y, al fin y al cabo, la felicidad sin la necesidad de tener que ser dos.

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